UNA NUEVA HEGEMONÍA

 





UNA NUEVA HEGEMONÍA


Por: Robert Prado


Santa Cruz el motor económico de Bolivia, atraviesa un momento político que podría definirse como de "transición pragmática". Tras años de confrontación directa con el nivel central, los primeros meses de 2026 muestran un escenario donde las viejas consignas de resistencia están dando paso a una agenda de gestión y reacomodo de fuerzas ante las próximas elecciones subnacionales.


1. El pacto del "50/50": ¿Realismo o tregua?
El anuncio reciente del gobernador Luis Fernando Camacho sobre el compromiso del presidente Rodrigo Paz (quien asumió en noviembre de 2025) para implementar la distribución del 50/50 de recursos a partir de 2027 marca un hito. Esta demanda histórica, que antes era motivo de paros y cabildos, parece estarse canalizando hoy a través de una "coordinación histórica" con el Gobierno Nacional. Para los optimistas, es el triunfo del modelo autonómico; para los críticos, es una concesión necesaria ante un Estado central que sigue controlando los hilos de la billetera pública.


2. El vacío del MAS y la fragmentación opositora
El panorama electoral para 2026 presenta una anomalía histórica: el Movimiento al Socialismo (MAS) parece estar fuera del escenario principal en el departamento, debilitado tras las crisis internas y el cambio de mando nacional. Sin embargo, esta ausencia no ha unido a la región. Al contrario, la política cruceña se encuentra en un proceso de reacomodo interno con figuras como Guido Nayar planteando incluso profundizar las regalías hasta un 50%, lo que sugiere que la competencia por "quién es más cruceñista" será el eje de la campaña subnacional.


3. Las deudas pendientes: Tierra y Conflictividad
A pesar del discurso de desarrollo, los problemas estructurales persisten. El departamento cerró 2025 con un récord de conflictividad y la problemática de los avasallamientos de tierras sigue siendo el "talón de Aquiles" de la seguridad jurídica en la región. El hecho de que Bolivia haya registrado más de 800 conflictos el año pasado refleja que la paz política en las alturas no siempre se traduce en paz social en el territorio.
Conclusión
Santa Cruz de la Sierra se encamina a sus elecciones locales con un aire de victoria en lo fiscal, pero con una institucionalidad que todavía se siente "desinstitucionalizada". La gran pregunta para el electorado este 2026 será si prefiere mantener los liderazgos que surgieron de la protesta o si es momento de apostar por perfiles técnicos que puedan administrar la nueva abundancia que promete el pacto del 50/50. La ciudad que "nació para crecer" se enfrenta ahora al reto de saber gobernar su propio crecimiento.

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